Le dan el último adiós a Waihuca víctima de cáncer DEPORTES

 

 

Julio César SÁNCHEZ GARCÍA
La familia luchística le dio el último adiós a Vicente Ángel Francisco Vicente, mejor conocido en el mundo del pancracio como “Waihuca”, quien falleció la madrugada del pasado domingo, víctima de cáncer.
Al templo de Santo Tomás Xochimilco llegaron familiares y amigos de quien de manera cariñosa se le conocía como “El Primo”, y quien siguió su pasión por la lucha libre como referí en la Arena San Francisco, así como estuvo entrenando a nuevos prospectos en el gimnasio municipal.
Paulatinamente fueron llegando al templo luchadores que estuvieron que lo mismo se enfrentaron con él o hicieron pareja o tríos, en luchas que quedaron para la historia, donde se dejaba ver la técnica y conocimiento en el que se desenvolvía en el cuadrilátero, sin embargo, en la tercer caída con la vida, ya no pudo recuperarse y su alma se separó de su cuerpo para iniciar el viaje sin regreso.
Otros de los gladiadores que llegaron fueron sus alumnos, los cuales sorbieron de él la sabiduría para saber caminar arriba del encordonado, para hacer con maestría lo mismo los tres cuartos, las patadas voladoras, las tomas de referí.
En su intervención el cronista de lucha libre, Manuel León Hernández, mencionó “estamos aquí para darle el último adiós a nuestro amigo Ángel que todos le decíamos “El Primo” porque era y seguirá siendo parte de nuestra familia, por siempre; él nos ha dejado un legado a toda la generación nueva que estamos entrando en este deporte, nos dejó como herencia, la humildad, conocimiento del arte del pancracio y sobre todo el de ser siempre humildes, carismáticos, el saludar con humildad, de reconocer que atrás de una máscara, está el ser humano y eso es lo que vale e importa”.
Así es que hermano y amigo Ángel, no te vas, simplemente estás haciendo una avanzada, estás avanzando hacia un mejor lugar, a donde todo es gozo y alegría, donde estarás al lado del supremo, hoy no perdiste una batalla, simplemente de cara a las lámparas estamos escuchando la tercer palmada”, abundo,
Agradeció el legado que dejó en cada uno de los corazones de los que forman parte de la lucha libre oaxaqueña “le pedimos a nuestro señor todopoderoso que te mantenga en su gloria, por los siglos, y que él día que sea el juicio final y que los muertos se levanten como lo dice su bendita palabra, estemos reunidos para alabarlo y glorificarlo”.
Fue así que en esa tarde, la familia luchística despidió a un hombre, que además de dejar bellos recuerdos, también dejó un enorme conocimiento en el corazón de cada uno de los gladiadores que le conocieron y quisieron, “como hombre, esposo, padre, hermano, amigo, fue ejemplar, como luchador, un maestro”.

 

Posteriormente, se le brindó un minuto de aplausos al maestro Waihuca, así como de las voces de los gladiadores surgió una porra para un luchador que se entregó en cuerpo y alma a la lucha libre.
Y llegó el momento de tristeza y llanto, su cuerpo, fue bajado a su última morada, mientras un grupo norteño interpretaba temas que hicieron aún más doloroso el adiós, donde en las máscaras se escondía el llanto por uno de los luchadores que formaron su propia leyenda.
Octavio López, luchador y poeta, escribió para este momento el poema “Como maca Indeleble”, mismo que ofreció como despedida a Francisco Vicente, “Cuando un amigo se marcha al lugar, donde sabemos que nunca ha de regresar. Se vacía parte del alma y nunca otro compañero ocupará ese lugar.
“Si un compañero nos deja, siempre se le ha de extrañar y nos queda de consuelo de que la misma vereda habremos de transitar. Tu indeleble; marca amigo, siempre la voy a llevar y ni el tiempo o la distancia, la conseguirán borrar”.
Después compartió, en forma breve, como era en vida el amigo que se fue, el compañero de mil batallas y quien quedará por siempre presente en la mente de quienes lo conocieron y disfrutaron de su amistad.
UN LUCHADOR DE MUCHA GARRA
En la última entrevista que se le hizo a este gladiador, dijo que tenía más de 42 años en el mundo del espectáculo de la lucha libre, de ellos, 37 luchando de manera profesional, demostrando lo aprendido con cada uno de sus maestros.
Como la mayoría de los luchadores de antaño, él inició su carrera luchística presentándose en los diferentes barrios de la ciudad, ya que antes eran muy escasas las arenas, así como hoy en día, “comencé como profesional fue en la Arena Oaxaca, la cual se ubicaba en La Casa de los Deportes, pero donde destacamos la mayoría de los luchadores, fue en la Arena San Francisco”.
A lo largo de su carrera tuvo dos parejas luchísticos, el primero de ellos era “El Renegado”, “eso porque nos exigieron en un tiempo luchas de parejas y yo no la tenía, por lo que jale a mi compañero, después, como él subía con su nombre y la Comisión de Box y Lucha no lo dejaba subir como Waihuca, porque tenía otro nombre, pues conseguí otra pareja, el cual si fue de los que se quedaron y era el Waihuca Segundo, el cual también subía con otro nombre, pero lo dejó”.
Respecto a su personaje, recordó que en aquellos tiempos estaba buscando nombres, “antes había revistas como; Batú, Kalimán, y en una de ellas salían varias tribus que eran los watusis, jibaros, waihucas, y de ahí surgió, porque ya había un Jíbaro, Watusi no me gustó y dije me pongo Waihuca y así es como surgió mi nombre, la verdad no sé si tenga otro significado, pero yo de ahí lo tomé y así se quedó y es el único con el que he andado subiendo”.

 

Con ese nombre, tanto él como su pareja, hicieron historia en el pancracio oaxaqueño, “tuvimos un lugar aquí en la lucha libre de Oaxaca, donde teníamos como rivales a los Ultratumba, Los Fantasmas, venían chavos de la Ciudad de México que apenas estaban comenzando también y nos enfrentaban con ellos, no llegué a subir con grandes estrellas de antes, pero sí con los de diferentes estados, que querían destacar y aquí se formaban”.
El Waihuca subió varias veces a enfrentar a “Los Zorros” que eran nada más y nada menos que Pepe y Rigo Cisneros, “Los Misioneros de la Muerte”, “estaba un señor que se llamaba “El Vértigo” que en ese tiempo subió como “Cruz Diablo”, eran varios que paulatinamente se fueron perdiendo, unos se fueron, otros ya no los volvimos a ver, después surgieron los juniors como “Los Zorros”, quienes tuvieron mucha rivalidad con “Los Zombies”.
Junto con su pareja destaparon a “Los Murciégalos Rojos” y otra pareja; en cuanto a cabelleras fueron la de los “Zombies” y otras dos más, así como él obtuvo el campeonato de peso ligero y el de parejas, e infinidad de trofeos, bandas, con los cuales premiaban en los barrios después de cada lucha, “en esa época todos apreciábamos estos últimos, por el cariño que nos era entregado por parte de las madrinas de cada uno de los lugares en los que nos presentábamos”.
Cabe recordar que el pasado 26 de junio en el salón de la Confederación Nacional Campesina (CNC) se realizó se reunió lo más granado de la lucha libre, sin importar empresas, para ofrecer una lucha a beneficio de este luchador oaxaqueño, donde se contó con la presencia de familiares y amigos, y en la que le entregaron un merecido reconocimiento.
En esa memorable lucha, se le entregó un merecido reconocimiento, y el luchador, en algo histórico para la lucha libre oaxaqueña, decidió despojarse de su máscara tan preciada, para dar a conocer su rostro y su identidad.
Así, en los corazones de quienes lo conocimos y convivimos, aunque sea algunos días, quedará el recuerdo de un amante de la vida, que contagiaba con sus risas y que con sus ocurrencias, que disfrutó de ser lo que quiso, y amar, sobre todo, a su familia.
¡¡¡HASTA SIEMPRE WAIHUCA!!!

 

 

 

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